domingo, julio 09, 2006

Consejo

Pequeño puñado de encarnados latidos
porqué insistes en hacer sonar tu timbal secreto
tu ronco murmullo desafiando perenne escarcha
sabiendo que el eco de lo despreciado contestará la llamada
abofetea tu tiznada faz llena de lágrimas antiguas
de golpearse tercamente contra lo imposible.
Cesa ya tu brincar en la madrugada fría y solitaria
en la espera constante de cálidos despertares
ese nervioso pestañear tras el horizonte brumoso,
dejando que el rocío pese en los párpados fatigados
dibuje los anhelos perdidos hechos agua en la cara
al llenarse de realidad las húmedas pupilas.
No malgastes más tu oculta energía
no queriendo ver el destino ya tan sabido
profecías tan ciertas que castigan la cordura
aflicciones que ahogan en serie los sueños
tu maldición se enraiza con un beso dolorido
al tenue vaho que despiden tus callados lamentos.
No notas que tus intentos irrisorios se tornan
coronados del fracaso que los sigue en sutil sombra
nubes de compasión se deslizan a lo alto de tu frente
se erosiona la piel y sangra una mansa tristeza,
escurriéndose en una suave marejada invisible
decanta y extiende su manto negro la amargura.
Deja las ilusiones para quienes puedan lograrlas
y asume que tu granizo es más eterno hielo
que existe un destino en singular para tus palpitares
un espacio que deja sólo la minúscula llama de tu vida
ondulando temblores en oscuridades olvidadas
arrastrando la condena de una mirada desolada.

(C) 2006 Patricia Riquelme M. - Todos los Derechos Reservados - Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

domingo, enero 29, 2006

Desfase

Dónde está la energía que sostiene
las caretas bajo el granizo de la indiferencia
secreta corriente malva de fuerzas tempestuosas
hilada con aquella vehemencia profunda
de la rabia palpitante en el acero de la mirada.
Habrá desaparecido en el goteo inexorable del tiempo
estrujadas sus raíces con los puños apretados
desfasado se queda el corazón decaído
nàufrago de emociones, chapotea impreciso
estertores erráticos nublan su frente nacarada.
Tanto acomodarse entre los oscuros escondrijos
en suave serpenteo deslizarse sobre los irregulares escombros
de lo que algún día fueron ideales y guirnaldas
batiéronse con el viento opaco de lo concreto
se apagaron luciérnagas traviesas bajo su piel encallecida
tanto cambiar las máscaras dentro de la batalla
de simular sonrisas mientras llueve en todas sus esquinas
resquebrajadas quedan por el uso permanente y descascaran
diminutos gránulos de las barreras tristes de miedo.
Se pierden los rasgos bajo el espeso camuflaje
identidad oscura que se niega a sí misma
no se entienden los disfraces cargados de oropeles
la esencia se disuelve en aguas turbias
e interrogantes, miles de seres sin rostro
chocan entre sí, como abejas ciegas
zumbantes ayes aturden aún más las mentes
embebidas por completo en el imperio de lo fútil.
Súbitas púrpuras estallan en los pómulos andinos
laten las sienes bajo las brisas estivales
vacías quedan, impotente sin aquella magia
ondulan líquidos los sueños en las ventanas rotas.
Silencio en el tumulto, helada aura lo recubre
deposito mis párpados solitarios, cerrados los senderos
floto de improviso con las palomas cansadas
mareada de realidad, doy pasos inseguros
de peregrino herido en rumbos inconexos.

(C) 2006 Patricia Riquelme M. - Todos los Derechos Reservados - Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

domingo, enero 01, 2006

escape

Me ahogo en la monotonía de los días
y en mi incapacidad de crear dulzura
imán inverso de amor, repelo vigorosa la ternura
y el corazón se agita gritando en mi oquedad
ceñido del temor de sentirme tan feliz
y luego precipitarme de golpe en las sombras
alma atormentada de indiferencia y miedo
no se libera de sus cadenas de bruñido asombro
de la certidumbre de la soledad presta a devorarme.
Me voy fuera de mí,ansiosa y trémula visión
inquieta mis sentidos en su juiciosa irrealidad
mas lo que a otros parece manifiesta locura
es mi vida desangrándose doliente de desamor
hecho el dolor mi oscura religión y castigo
de ser yo misma, asco y basura de mundos perfectos
me entrego a los días presurosos en abatirme.

(C) 2006 Patricia Riquelme M. - Todos los Derechos Reservados - Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

domingo, diciembre 25, 2005

Suave ansiedad

De la duda transformada en gota de silencio
mi corazón emana latidos sin rumbo
y anhelos perdidos en la sombra de nubes pasajeras
se esfuman de mis ojos cargados de húmedas oscuridades
no me oigo gritar en la abulia de mis días
y llevando conmigo las palabras, inquieta deambulo en la rutina
diminutos ardores mi piel colorean de ira
empañan mi aliento de soledad reconcentrada
siento marchitar la vida en mis pupilas
a la espera de un ocaso infinito
y se puebla de lentas agonías
la plumilla ondeante de mi voz
que rebota en los vidrios de mis murallas invisibles.
Ansiedad untuosa, caracolea mi espalda cansada
de recibir miradas de lástima empapada en oculta desidia
repta la melancolía bajos mis poros ateridos
reposa una rara nostalgia bajo mis arenas blancas
Y en plácida visión de tarde inacabadas
burbujea callada una esperanza hecha de girasoles
un cálido brazo rodeando mi respiración pausada
un hombro firme para mi cabeza agotada.
Así encontrar en los grises mantos de premura
un cristalino remanso de azucenas, una mirada
cuajada de libélulas que rían y refresquen mi aire
con el claro perfume de sus alas agitadas.

(C) 2005 Patricia Riquelme M. - Todos los Derechos Reservados - Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

jueves, noviembre 10, 2005

Rabia

Devuélveme la rabia antes que sea tarde
regrésame lo intenso de mis pupilas iracundas
y el rostro serio, en que resbala la tristeza
rebota la amargura sin disgregarse en lágrimas.
Pelear en la ventisca con los puños cerrados
y gritar de impotencia en la tarde solitaria
no sentir el frío carcomiéndome el pecho
sonreír de lado al pensar en mis ojos ajados.
Pisar fuerte en la calle, testigo y cómplice
hinchar de gèlidos anhelos mis pulmones
sangrar la pena en mi espalda llagada
caminar en el trayecto de mis propias sombras.
No me quites la furia reconcentrada
que ebulle en el fondo de mi mirada perdida
y viaja en mis venas haciéndose certeza
asilando la pena entre mis pestañas saladas.
No permitas que baje los brazos a mi dolor
ni mire de frente más allá de este espejo
que se descargará mi nube en un lento chubasco,
sobre mi rostro pálido, apoyado en mojadas arenas.

(C) 2005 Patricia Riquelme M. - Todos los Derechos Reservados - Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

domingo, noviembre 06, 2005

Ecos

Por fin se ha callado el rumor tenue
que en las mareas de mis ojos resonaba
se han cerrado las ventanas anaranjadas
de un amor de dulzuras y tormentos
destinos ahora borrosos para un corazón
naufragando en las playas lejanas de la pena.
Volantines aventureros en la inmensidad
sin hilos que los borden de ternura
ni estampen besos en sus alas rotas
huérfanos de rayos y sonrisas.
Silencio hay y en mis sentidos resbalan
lágrimas que precipitan sin aviso
aguas suicidas pequeñas y ardientes
con la vehemencia etérea de lo perdido.
El mundo se me hace pesado en las manos
y un aire granitico mi piel hiere
una fuerza me absorbe la dicha de antaño
sujetando mis pies a un fango dorado.
El pecho finalmente se llena de vacíos
donde mi voz doblemente calla
enmudece las canciones que en el viento flotan
y mis lamentos mutan la traición tornasoleada
en un eco que lentamente me desgarra.

(C) 2005 Patricia Riquelme M. - Todos los Derechos Reservados - Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

sábado, noviembre 05, 2005

Sospecho tu huida

Sospecho tu huida como huracán silencioso
como agitado revuelo de mariposas asustadas
como camino al compás de su brisa vespertina
como río celeste empapado en tu sonrisa.
Sospecho tu huida a ciegas y sin pausa
cerrando los ojos al dolor y a las lágrimas
que en un caudal provechoso derramasen
su tinta invisible dibujando tu nombre.
Sospecho tu huida, sueño de verano
apagando cada estrella en su parpadeo colorido
volando castillos, evaporando miradas
dejando al corazón en una carrera alborotada
desbocado en tu recuerdo, doliente en tu presencia
como volantín de azucenas elevando al infinito
el cantar alegre y soberano del amor pasado.
Sospecho tu huida, pedacito de luna errante
misteriosa luz en cuyo brillo sonreía
sospecho tu huida y me quedo a oscuras
con la mirada trizada y el corazón vacío.
Sospecho tu huida, alegría de mi vida
lo leo en tu voz lejana y temblorosa
que se afana en decorar este triste escenario
con palabras livianas y sin besos repartidos.
Sospecho tu huida, atardecer lluvioso
cantaleta de verdades que se desvanecen en el viento
briznas sutiles de cada verso
que retozan traviesas en mi suspiro apagado.
Sospecho tu huida, esperanza vana
extensos pesares sacuden el frágil alma
desgarros de ilusiones libres, en el sonar andino
del tintineo lacrimoso en las manos ateridas
carentes de tu contacto sublime y satinado
que asperezas dejan a su paso dolorido
antes de caer mustias cuales hojas secas
a la vibración amada de tu voz quebrada
que mece el ondear triste de mis cabellos.
Sospecho tu huida, a pesar de lo que diga
arroyuelo de despedida brota de mis labios
y gritar no hace falta, mis ojos cristalizan
en tu sonrisa que se aleja tras la puerta abierta.
Y te digo adiós, con el pecho también abierto
y con arena doliente entre mis dedos
en que se ha convertido tu figura
resbalando y cayendo delicadamente
al compás de mis últimas lágrimas de despedida.

(C) 2005 Patricia Riquelme M. - Todos los Derechos Reservados - Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.